EJERCICIO DE LA ACCIÓN DE REINTEGRACIÓN POR EL ADMINISTRADOR CONCURSAL: OPORTUNIDAD, VIABILIDAD Y POSIBLES ALTERNATIVAS. (Parte I)

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En esta ocasión, analizamos otra de las tareas que surgen para el Administrador Concursal desde la aceptación de su cargo, se trata de la posibilidad de anulación o rescisión de actos del deudor que cumplan determinados requisitos mediante el ejercicio de una acción de reintegración.

En ocasiones, ya desde la reunión de intervención de la concursada, se ponen de manifiesto operaciones, o actuaciones que se han realizado en un periodo cercano a la declaración de concurso y que podrían ser perjudiciales para la masa. Estas operaciones, pueden ser objeto de anulación mediante el ejercicio de una acción de reintegración, siempre que se cumplan unos requisitos. El Administrador Concursal debe analizar estas operaciones desde el inicio del concurso, si bien en función de la salida empresarial que se visualice, se interpondrá la misma en un momento u otro, o incluso, no se presentará, todo ello en interés del propio concurso.

Por lo tanto, una vez identificadas por la Administración Concursal operaciones o actuaciones susceptibles de reintegración, ha de analizarse la oportunidad de presentar la misma, la viabilidad o probabilidad de éxito, así como las posibles alternativas a la resolución judicial.

  1.  Oportunidad de interposición

Por un lado, identificadas las operaciones, el Administrador Concursal debe analizar cómo se ubica la acción de reintegración en el proceso de concurso. La Ley establece que estas acciones pueden interponerse en cualquier momento, si bien, hay que estar a cada concurso para encontrar la oportunidad de la interposición. En ocasiones, si la empresa va a convenio, el ejercicio de una acción de reintegración con anterioridad a la aprobación de la propuesta de convenio podría frustrar el mismo.

Veamos el caso, por ejemplo, de anulación de una hipoteca concedida como garantía de deudas anteriores, y por ende, perjudicial. Si se anulase la garantía, el acreedor privilegiado pasaría a ser ordinario, ante la anulación de su garantía, (salvo que se apreciase mala fe), y bloquear el convenio como respuesta a la anulación de su privilegio. En este caso, el administrador concursal debería valorar esta situación, y esperar a la existencia del quórum necesario para la aprobación del convenio para presentar la demanda rescisoria.

Por lo tanto, a pesar del cumplimiento de todos los requisitos para el ejercicio de la acción, el administrador concursal tiene que situar la acción en el proceso concursal, y analizar cómo podría afectar al mismo, y en qué momento es aconsejable o no interponer la demanda.

Pero ya hemos dicho que además de la oportunidad, es necesario verificar la viabilidad de la acción y las posibles alternativas a la misma. Estas cuestiones serán objeto de desarrollo en siguientes entradas.

 

 

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