Reflexiones sobre el uso de la entidad especializada por la administración concursal para la realización de bienes en concurso

Reformas 05.01

La reforma concursal ha incluido una mención expresa respecto a la entidad especializada y se ha fijado únicamente en quién debiera abonar sus servicios, cuando viene siendo un instrumento de aportación de valor añadido a la venta de bienes en concurso, para mejor satisfacción de los acreedores.

Los comentarios de algunos jueces de lo mercantil han tenido cierto acogimiento en la reciente reforma concursal (RDL 11/2014 ex 149.1.1ªLC). Así, se comentaba que la intervención de entidad especializada reducía el precio de venta, pues una parte del precio real era la comisión de la entidad especializada que esta percibía directamente del comprador, y que por tanto, no llegaba a la masa del concurso. Bajo esta perspectiva, parece que la utilización de la entidad especializada supone detraer un ingreso a la masa como consecuencia de su retribución.

Es en este punto de la retribución el que se centra el legislador únicamente, para no dejarlo nada claro, como se expone a continuación.

Es necesario valorar las tareas asignadas por la LEC a la entidad especializada como medio de tramitar una vía de apremio dentro de la ejecución dineraria. La entidad especializada realiza subastas conforme a sus pliegos de condiciones y lo establecido en el art. 641 de la LEC. Como corolario, el art. 641.4 LEC indica que la entidad especializada, una vez realizada la venta, deberá ingresar en la cuenta de consignaciones del juzgado la cantidad obtenida, descontando los gastos efectuados y lo que corresponda a aquellas (las entidades especializadas) por su intervención.

No compartimos a nuestro entender la posición del legislador. En primer lugar, porque la utilización de entidad especializada implica una aportación de valor añadido, seguridad y fiabilidad en la venta de bienes en concurso. Además, desarrolla un proceso completo de publicidad, difusión en el mercado especializado, y conlleva la buena comercialización del producto que se quiere vender para obtener el mejor precio que sirva para el pago de los acreedores. Por tanto, creemos que existe gran diferencia entre la venta directa que realiza el administrador concursal intentando buscar un comprador para un bien de difícil colocación, respecto de la venta de ese mismo bien por entidad especializada mediante subasta. Veamos estos elementos.

Utilización de entidad especializada en supuestos de compleja realización: Parece necesario recurrir a un experto para estos casos. En relación al ámbito concursal, nos referimos por ejemplo a supuestos tales como venta de hoteles en funcionamiento, venta de clínicas u hospitales, venta de maquinaria, líneas de producción, etc… Para ese tipo de supuestos y para otros más, en el que se justifique la complejidad de la realización de los bienes, entendemos que procede el uso de entidad especializada y que, justificado por el Administrador concursal su intervención, debiera aceptarse en el plan de liquidación.

Actuaciones mínimas y diligentes por la entidad especializada: Precisamente el uso de esta entidad implica unos mínimos que habrían de observarse por parte de la misma, como son:

  • verificar gestiones en el mercado para la buena colocación de la unidad productiva o de los elementos complejos de realización,
  • realización-difusión en notas de prensa y revistas especializadas del sector que se trate,
  • contacto directo con empresas del sector e incluso posible competencia en el mismo para la venta de los bienes, más aun cuando es una unidad productiva,
  • valoración, clasificación, identificación y difusión de los bienes que son objeto de venta cuando se trata de artículos de gran complejidad o de muchos elementos diversos a valorar.

Todo esto ayuda sustancialmente a obtener una mejora del precio de venta, respecto a una venta directa por el administrador concursal, en la que normalmente es el concursado el que le ofrece al comprador, puesto que conoce el sector, lo deriva a un tercero que compra o incluso puede haberse concertado con el antiguo empresario.

Hasta aquí las cuestiones técnicas que favorecen el uso de la entidad especializada en el concurso. En un post posterior, continuando con el tema, veremos posibles alternativas a la entidad especializada, así como las incidencias que la reforma de la Ley tendrá en este ámbito.

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