SENTENCIA DEL TS: LA DECLARACIÓN DE CONCURSO NO SUPONE POR SI SOLA DIFICULTAD ECONÓMICO-FINANCIERA DE CARÁCTER ESTRUCTURAL

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El Tribunal Supremo estima el recurso interpuesto por una empresa en concurso a la que se le había denegado una solicitud de aplazamiento del pago de IVA al suponer su declaración de concurso una dificultad económica estructural y no transitoria.

Analizamos en esta ocasión una Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de octubre de 2015 que considera si la mera declaración de concurso de una empresa supone una dificultad económico-financiera que permita a la Delegación de Hacienda denegar una solicitud de aplazamiento de pago.

La Delegación Central de Grandes Contribuyentes de Hacienda deniega a una empresa hotelera el aplazamiento del pago de 1,6 millones de euros de IVA correspondiente al cuarto trimestre de 2009, denegación que se confirmó por el Tribunal Económico-Administrativo Central y posteriormente por la Audiencia Nacional.

La decisión se motiva en base a:

  • La declaración de concurso: que refleja una situación de iliquidez que no puede ser calificada de transitoria.
  • El importe de las deudas: el montante de las deudas que se encuentran en el mismo caso que la examinamos es muy superior al discutido.

Tras los recursos interpuestos por la compañía hotelera, finalmente presenta recurso de casación en base a dos motivos: ausencia de motivación de la sentencia impugnada e infracción de los art. 61.4 y 65 de la LGT y los art. 44 y ss del Reglamento General de Recaudación.

El Tribunal Supremo desestima el primer argumento, la falta de motivación, sin más, dado que entiende que una motivación escueta no supone falta de ella.

Sin embargo, estima el segundo de los motivos expuestos, analizando en detalle la regulación aplicable. Así, la Ley general Tributaria y el Reglamento de recaudación permiten el aplazamiento, siempre que se den determinados requisitos:

  • La situación económico financiera del deudor debe impedir transitoriamente el pago en tiempo, es decir, no puede ser una situación estructural.
  • Se debe valorar discrecionalmente la situación de la tesorería (no arbitrariamente)
  • Prestación de garantía.

En base a esta regulación, el Tribunal Supremo concluye que el aplazamiento reúne una serie de características: es una excepción a la forma ordinaria de pago, es un derecho del contribuyente siempre que se cumplan los requisitos, por lo que la potestad de la Administración no es técnicamente discrecional si no reglada, y su denegación debe fundarse en la falta de cumplimiento de los requisitos.

Partiendo de todo lo anterior, el Tribunal Supremo considera que no cabe realizar una presunción iuris et de iure sobre la imposibilidad de hacer frente a las obligaciones de forma definitiva por la mera declaración de concurso de un deudor. Es necesario explicar algo más para afirmar que las dificultades económico-financieras son estructurales y no meramente transitorias. Es más, añade “todo lo contrario, un concurso voluntario con convenio aprobado revela una situación transitoria llamada a ser superada”.

El Tribunal Supremo estima así el recurso interpuesto por la empresa hotelera. Sin embargo, no entra a resolver sobre el fondo del asunto, es decir, sobre la procedencia del aplazamiento. Se limita a ordenar la retroacción de actuaciones al momento anterior al pronunciamiento del acto administrativo originario, para que, con arreglo a los criterios de esta sentencia, Hacienda dicte uno nuevo suficientemente motivado.

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